El Señor Cereza y su conmovedora historia.

“Ojalá pudiera romper las cadenas que me atan a este asqueroso pedazo de carne”

Quién es esta bestia que controla mi destino y por qué me a tocado a mi, padecer su inmisericordioso régimen de tormento? La miseria inunda mi vida desde el momento que comprendí que no hay escapatoria de esta cárcel de huesos.

Con estas desgarradoras palabras el Señor Cereza nos reveló la que quizás sea su faceta más oscura. A continuación, la historia de un noble caballero de fieltro sumergido en el inmenso vacío de la desesperación silenciosa, contada en sus propias palabras.

Mi vida no siempre estuvo envuelta en la desgracia que hoy aplasta mi espíritu. Hubo tiempos en los que fui feliz, pero la ignorancia es un regalo divino que no supe aprovechar en mis años mozos. A pesar de que las distracciones de la juventud ayudan a prolongar tal estado de inconciencia, las guerras de brillantina, los campeonatos de cachetadas y las fiestas de disfraces, no pueden aplacar la sed de conocimiento por siempre. Llega un momento en que todos nos comenzamos a preguntar de donde venimos, como llegamos al mundo y quien es el gigante perecedero que comanda nuestra existencia.

Algunos podrán decir que una vida ordinaria no es un castigo sino una bendición. Sin temor a equivocarme, les aseguro que esas personas nunca tuvieron que vivir la incomprensible desdicha de tener que soportar como día a día, el horrendo hedor de este engendro de la evolución se impregna a tu propio ser, formando una parte inescapable de ti que te recuerda a cada momento el espantoso infortunio que significa ser parte de este mundo.

Miren mi sombrero, ¿acaso este es el sombrero de alguien que merece pasar el resto de su vida condenado a sufrir la desdicha que acompaña a esta mundana y rutinaria existencia?

¿Cuál es mi futuro entonces? ¿Presenciar como las arenas del tiempo corrompen el cuerpo de la inmundicia que me aprisiona? ¿Acaso ahí seré libre al fin? Si este es el sombrío sacrificio que debo realizar con tal de alcanzar mi tan esperado sueño de libertad, acepto entonces con tristeza, enfrentar los pesares que los muchos años de miseria tienen preparados para mi.
Pero temo que aferrarme a esta pequeña luz de esperanza sea un fútil intento que sólo llene mi alma con más angustia y desconsuelo pues más de una vez, la historia ha sabido sorprenderme con sus crueles e impredecibles accidentes. Como aquel día en el que luego de muchos años de oscuridad pude conocer mi imagen por primera vez ante un espejo, sólo para descubrir la verdad de mi negra existencia. Que por siempre estaría atado a esta aberración de la creación que vulnera día a día, mi humilde candor.

La imaginación es el único consuelo que me queda pues es sólo en mi mente donde todavía puedo ser libre. Libre de soñar con campos recubiertos en flores primaverales, donde las nubes forman las más increíbles formas geométricas mientras navegan en armonía por el maravilloso celeste cielo. Donde la tranquilidad y el silencio reinan pacíficamente sin ni una forma a la distancia que perturbe el placentero paisaje, excepto la del cuerpo putrefacto de este asqueroso humano deteriorándose silenciosamente hasta que los jugos fétidos no dejen ni los huesos para futuras generaciones.