Rodrigo Repetto, presidente del grupo de viaje gen 03.

“Nueva Rifa Agrimensura permite cumplir a los estudiantes, el sueño de medir los lugares más fascinantes del mundo”

"Tendremos la habilidad de medir prácticamente toda la superficie de la tierra pero la alegría que siento en este momento es imposible de delimitar con un sistema métrico actual." Así es como Rodrigo Repetto, uno de los integrantes del primer grupo de viaje de egresados de la Facultad de Agrimensura, expresa su felicidad luego de culminar la primera vuelta al mundo financiada por la nueva rifa universitaria.

¿Cómo surgió la idea de crear la rifa?


En verdad las ganas estuvieron siempre. Es lógico que después de pasar años aprendiendo todos los elementos necesarios para la correcta delimitación de superficies, medición de áreas y rectificación de límites, queramos poner todos nuestros conocimientos en práctica de la mejor manera. Ojo, no es que en Uruguay no podamos hacerlo, acá hay un montón de lugares sumamente medibles, pero ta, no se pueden comparar con los que hay afuera.

Y no, supongo que no.


Además si te ponés a pensar en las facultades que están organizando rifas en los últimos años, te vas a dar cuenta que no todas justifican muy bien el viaje. Como Rifa Agronomía por ejemplo, que le permite a los estudiantes conocer el interior de diferentes países del mundo. No sé, si ellos pueden nos pareció que entonces nosotros tambien.

¿Qué fue lo que más te gustó del viaje?


Uy, un montón de cosas. Igual si tuviera que decirte una sola, me gustó mucho poder medir las pirámides de Egipto. Todo el mundo te dice lo buenas que están o cuanto miden, pero hasta que no las medís vos mismo no te das cuenta. La verdad que sí, estar ahí, en la cuna del conocimiento topográfico, fue algo muy heavy.

Pero me imagino que eso no fue lo único.


Claro que no, pero ya el solo hecho de viajar está buenísimo. El poder conocer otras culturas y ver como se miden las cosas en ellas es genial. Ahí te das cuenta lo avanzado que están en algunos lugares como Estados Unidos, Europa o China. Ojo, cuando vas a países como Vietnam, también te das cuenta que en verdad tampoco estamos tan mal. Allá ni siquiera tienen cadenas de Gunter para medir distancias. Lo que hacen es mandar a una cabrita caminando y con lo que demora, más o menos hacen la cuenta. El resultado lo expresan en “Những giờ dê”, horas/cabra en español.

¿Y funciona?


No, ni cerca. Tienen un margen de error altísimo. Como tres o cuatro Những giờ dês.

Sí, eso un montón.


Uno de los estudiantes haciendo la clásica foto “Mirá como mido la Torre de Pisa”

Tampoco ningún viaje es perfecto. Siempre existen complicaciones e imprevistos pero eso también es parte de la diversión. Como esa vez se no nos querían dejar pasar uno de los teodolitos en la aduana de Palestina. Allá como que no está bien visto andar midiendo cosas, son medio sensibles con todo eso de la confirmación empírica. Ellos, al igual que con muchos aspectos de sus vidas, a la medición la dejan más en manos de la fe.

Generalmente este tipo de viajes tienen cierta fama por las fiestas y el descontrol. ¿Cómo vivieron todo eso?


La verdad que nos encontramos con algunas de las comunidades agrimensoras más divertidas del planeta. En Holanda festejamos tanto una noche que al otro día, cuando fuimos a medir unos molinos, estábamos tan cansados que no nos cerraban las triangulaciones. Al final, después de 4 horas nos terminamos yendo sin saber bien las medidas exactas o porqué allá los molinos se quejan cuando las reglas están frías.

Es que por esas zonas debe ser muy difícil mantenerlas tibias.


Ni te imaginás. Igual no todo fue joda. Sí, nos divertimos mucho, pero para nosotros la solidaridad también es algo muy importante. Por eso cuando estuvimos en África fuimos hasta lo de una tribu local y le medimos la aldea. La verdad que quedamos muy contentos con los resultados, fueron de los más exactos que tuvimos en mucho tiempo. Eso te demuestra que cuando la motivación es importante, las cosas salen 10 veces mejor.