Editorial Número Dos
Bienvenidos al segundo número de Revista Persons. El primer número que se encuentra desde su lanzamiento a la venta en los kioscos del área metropolitana montevideana. Esto quiere decir que desde ahora soy parte de la vida cotidiana de miles de uruguayos que pasan por algunos de los kioscos camino a sus trabajos y me ven devolviéndoles su mirada. Y es verdad, la distancia real que existe entre nosotros es enorme pero me gustaría pensar que en realidad es porque ahora soy más importante que ellos.
Como podrán apreciar, a pesar de que se trata de un número totalmente nuevo, algunas cosas se mantienen de forma similar. Como por ejemplo, el idioma. Luego de haber probado con el castellano y haber obtenido resultados sumamente favorables, cambiarlo en este momento quizás no hubiera sido una excelente decisión empresarial. La gente necesita cierta continuidad en sus publicaciones favoritas. Esto es algo que nosotros los profesionales de la industria editorial nos referimos como “Constantes”.
Es verdad, cambiar el idioma o imprimir la revista en la piel de corderos hubiera sido nuevo y original, no muchas revistas cambian de idioma número a número o tenés que llevar un animal de granja a tu casa para leerlas, pero bueno, tíldenme de tradicionalista si quieren, yo he aprendido que a veces la originalidad no lo es todo.
Porque de eso se trata sacar un nuevo número. De aprender. Cada edición es un aprendizaje que te hace crecer como profesional y como persona. Por ejemplo, en este último tiempo aprendí que hay “como”s que van con tilde y que si el corrector ortográfico de Word te dice que embasado va con be larga y eme, lo más probable es que tenga razón.
Aprendí también que la gente no disfruta que le intentes vender una revista en el ómnibus cuando está durmiendo, no importa que canción le cantes al oído para despertarla o donde la acaricies.
Aprendí que si hay alguien con un bebé en la vuelta hay que avisar siempre antes de tomar leche de la mamadera porque puede ser leche materna. Después cuando conozcas a la madre, inevitablemente se va a generar un momento muy incómodo. ¿Qué le decís? ¿Le agradecés por haberte alimentado de sus nutrientes? ¿Le elogiás el fruto de sus maternidad? Si no lo elogiás, ¿quedás mal y se ofende? Estos son solo algunos misterios femeninos que espero poder resolver en el transcurso de una nueva edición.
Hasta entonces,
