Editorial

“Sé que la vida nunca me presentará a una persona como vos. Tan inteligente, tan masculina y con tanta razón en prácticamente todas las discusiones que hemos tenido. Pero a pesar de que tu sola presencia en el mundo me haga dudar de mis ateas blasfemias, creo que es momento de separarnos”.

Con estas exactas palabras, mi amigo y compañero, Diego Sierra, comenzó su camino lejos del reconocimiento público. Pero también lejos de mi. Juntos revolucionamos el mercado de las publicaciones tituladas Tendencias Inmobiliarias con la exitosa revista Tendencias Inmobiliarias. Separados, quien sabe lo que nos deparará el futuro.

Recuerdo esos sábados por la tarde en los que nos reuníamos para escribir los artículos que le darían forma a nuestro preciado emprendimiento, interrumpiendo las largas jornadas laborales sólo para disfrutar de una buena discusión filosófica. ¡Si hay algo en lo que nunca pudimos ponernos de acuerdo es en cuestiones existencialistas! Jajaja.

Nunca sabré que fue lo que te llevó a distanciarte. Quizás fue la presión del reconocimiento. Quizás las exigencias de la vida te demandaban más tiempo. O quizás te molestó esa vez que te remplacé con un maniquí. Si fue por eso, entonces fuiste un tonto porque nunca fue en serio. Hay muy pocas cosas que un maniquí puede hacer mejor que vos.

Ahora debo enfrentar el destino solo. Debo tomar el legado que me ha dejado el éxito y escalar nuevamente la montaña del triunfo. ¿Pero acaso estoy realmente solo? Técnicamente, si consideramos al planeta como lugar de referencia y no mi cuarto, no. ¿Entonces por qué no compartir la gloria con quienes la merezcan? Así como Tendencias Inmobiliarias me catapultó a la fama, las páginas de esta publicación quizás puedan hacer lo mismo por aquellas personas dignas de reconocimiento.

Pero mi anterior emprendimiento no sólo me brindó notoriedad, también me convirtió en un Señor. Y como todo Señor con espacio disponible en un medio de comunicación, acepto con humildad la destacada responsabilidad de explicarle a la gente como debe vivir sus vidas. Por eso estarán a disposición de los lectores, todos mis conocimientos sobre moda y cultura que he acumulado con la experiencia. Espero, de corazón, que solamente los utilicen para hacer el bien.

Bienvenidos.